Sustituir la junta de tu frigorífico para ahorrar energía

Una junta de puerta fatigada es la primera causa de sobreconsumo de un frigorífico: el aire frío se escapa y el compresor gira casi en continuo. Esta guía se dirige a todos los aficionados, incluso principiantes, porque la operación solo exige diez minutos y ninguna herramienta especializada. Aprenderás a detectar una junta dañada, a sustituirla y a comprobar el buen cierre.

Detectar una junta defectuosa

La prueba de la hoja de papel es contundente: desliza una hoja entre la junta y la carrocería, y después cierra la puerta. Si la hoja se retira sin ninguna resistencia, la junta es defectuosa. Comprueba también las señales de envejecimiento: grietas, zonas aplastadas, mohos o despegamiento de la goma.

  1. Desenchufa el frigorífico y vacía la puerta de su contenido
  2. Prueba la estanqueidad con una hoja de papel en todo el contorno de la puerta
  3. Desenclava la junta antigua tirando de una esquina, y después liberándola alrededor
  4. Pide una junta compatible: anota la marca, el modelo y la referencia exacta del aparato
  5. Sumerge la junta nueva en agua tibia durante 5 minutos para ablandar la goma
Consejo: Truco: antes de colocar la junta nueva, limpia la ranura con vinagre blanco para eliminar mohos y grasas. Un soporte limpio garantiza una mejor adherencia y prolonga la vida útil de la junta.

Colocar la junta nueva

Introduce la junta en la ranura de la puerta empezando por las cuatro esquinas, y después avanza por los lados presionándola firmemente. La mayoría de los modelos se enganchan sin cola; algunos requieren tornillos de sujeción. Cierra la puerta y comprueba que la junta se adapta perfectamente a la carrocería en todo el contorno.

Comprobar la estanqueidad final

Repite la prueba de la hoja de papel: ahora debe ofrecer una resistencia real al retirarla. Comprueba que la puerta se cierra sin esfuerzo excesivo y que la junta no está torcida. Vuelve a enchufar el aparato y déjalo enfriar 30 minutos: el compresor debería ponerse en marcha con menos frecuencia.

Precauciones y errores que hay que evitar

Sustituir una junta de frigorífico es un gesto sencillo que prolonga la vida del aparato y aligera la factura de electricidad. Dedicando diez minutos una vez al año a controlarla, mantienes un frío constante y unos alimentos mejor conservados.

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