Mantener el lavavajillas: antical, filtros y olores
Un lavavajillas mal mantenido deja depósitos blancos, olores y limpia cada vez peor. Un mantenimiento regular, sencillo y barato, prolonga su vida útil y mantiene una vajilla impecable.
Limpiar el filtro
El filtro, en el fondo de la cuba, retiene los restos de comida. Si está obstruido, el agua circula mal y la vajilla sale sucia. Retíralo (gíralo y después levántalo), acláralo con agua caliente y quita los restos con un cepillo. Con una limpieza mensual basta en uso normal.
La sal regeneradora y el antical
- El compartimento de la sal ablanda el agua y protege la resistencia de la cal
- Llénalo cuando se encienda el piloto (el agua caliente disuelve la sal)
- Ajusta la dureza del agua según tu región (consulta las instrucciones)
- Usa un producto antical específico 2 veces al año
Eliminar los olores
- Limpia las juntas de la puerta con una esponja (mohos)
- Deja la puerta entornada después de cada ciclo para ventilar
- Comprueba que no queda nada estancado en el fondo de la cuba
- Lanza un ciclo en vacío con un producto limpiador o vinagre blanco
Los brazos de lavado
Los orificios de los brazos de aspersión se obstruyen con la cal y los restos. Desenróscalos si es posible, limpia los orificios con una aguja o un cepillo fino y acláralos después con agua limpia. Unos brazos limpios significan un lavado uniforme de toda la vajilla.
Los gestos que evitan las averías
- Desincrusta la cal con regularidad para proteger la resistencia y las válvulas
- No sobrecargues: el agua debe llegar a toda la vajilla
- Raspa las suciedades grandes antes de cargar (sin preaclarar)
- Limpia el depósito de abrillantador si el aparato parece llenarlo mal
Con un filtro limpio, sal regeneradora y un ciclo de mantenimiento mensual, tu lavavajillas funcionará de maravilla durante años, sin olores ni depósitos blancos.