Limpiar una lavadora: tambor, juntas y cajón

Pese a su papel de limpieza, una lavadora acaba ensuciándose: restos de detergente, cal, pelusas y humedad estancada favorecen el moho, los malos olores y la ropa que sale gris o irritante. Un mantenimiento sencillo, cada uno a tres meses, basta para mantener un tambor sano, juntas estancas y resultados de lavado impecables. Así es como se limpia cada parte de tu aparato.

Limpiar la junta de goma

La junta de la puerta (el fuelle de la mirilla) retiene el agua y las pelusas en cada ciclo. Pasa regularmente un paño empapado en vinagre blanco o agua caliente jabonosa por los pliegues del caucho, tirando suavemente del borde para alcanzar todos los dobleces. Si aparecen manchas negras de moho, frota con un cepillo de dientes viejo mojado en vinagre y después aclara. Este gesto de dos minutos evita el 90 % de los olores de la máquina.

Limpiar el tambor

  1. Vacía completamente la máquina y comprueba que el tambor no contiene ningún objeto olvidado
  2. Vierte dos vasos de vinagre blanco directamente en el tambor (o en el cajón del detergente)
  3. Lanza un ciclo largo en vacío a 60°C como mínimo, idealmente 90°C para una descalcificación profunda
  4. Si la cal es importante, sustituye el vinagre por un descalcificador específico para lavadoras
  5. Después del ciclo, deja la puerta entreabierta para que el tambor se seque completamente

Limpiar el cajón del detergente

El cajón acumula detergente en polvo, suavizante y moho. Retíralo (tira de él hacia ti y después levanta la muesca de bloqueo), sumérgelo en un barreño de agua caliente con un vaso de vinagre blanco y déjalo en remojo una hora. Frota los compartimentos con un cepillo, aclara y seca antes de volver a colocarlo. Aprovecha para frotar el alojamiento del cajón en la máquina con una esponja.

Consejo: El filtro de desagüe, oculto detrás de la pequeña trampilla en la parte baja de la máquina, recupera monedas, botones y pelusas. Ábrelo una o dos veces al año, coloca una fregona debajo para recuperar el agua, desenrosca en el sentido contrario a las agujas del reloj y retira los restos. Un filtro atascado provoca códigos de error y un desagüe lento.

Prevenir los olores a diario

Desodorizar el tambor en profundidad

Si el olor persiste a pesar de las limpiezas regulares, lanza un ciclo en vacío con un vaso de bicarbonato de sodio en el tambor, seguido de un segundo ciclo con dos vasos de vinagre blanco. El bicarbonato neutraliza los olores mientras que el vinagre descalcifica y desinfecta. Evita mezclar los dos en el mismo ciclo: su reacción efervescente produce espuma que puede desbordar de la máquina.

Según el tipo de máquina: carga frontal o superior

Las máquinas de carga frontal exigen una atención particular a la junta de la puerta, auténtico nido de moho, y al cajón del detergente. Las máquinas de carga superior, que se cargan por arriba, suelen tener un filtro interno y cestos de plástico: retira los cestos si es posible para limpiar el fondo de la cuba. En ambos casos, un ciclo de mantenimiento mensual a 60°C como mínimo y una puerta (o una tapa) dejada abierta después del uso siguen siendo los gestos más eficaces.

Los detergentes y productos a preferir

Prefiere los detergentes bien dosificados, en polvo para los lavados en caliente (limpian mejor la cal) o en líquido para las bajas temperaturas. Evita los suavizantes en exceso, que dejan una película grasa en el tambor, y prefiere el vinagre blanco como suavizante natural: ablanda la ropa y limpia la máquina a la vez, sin dejar olor una vez terminado el ciclo.

Por último, no olvides el cajón del detergente y la bomba de desagüe en tu rutina: un cajón limpio y un filtro purgado evitan las malas sorpresas y los códigos de error en plena semana de colada. Adquiere también el hábito de comprobar los bolsillos de la ropa antes de cada lavado para proteger la bomba.

Los errores que hay que evitar

Con una junta secada, un ciclo de mantenimiento mensual con vinagre y un cajón limpio, tu lavadora mantiene una higiene perfecta, huele bien y hace durar tu ropa. Este mantenimiento sencillo también reduce los riesgos de avería y de código de error, y prolonga la vida útil del aparato varios años.

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