Aislar una puerta de entrada: juntas, bajo de puerta y ahorro energético

Una puerta de entrada mal aislada deja pasar el aire frío, el ruido y a veces la humedad. Sin embargo, la mayoría de las fugas se tapan en una hora con unas pocas juntas adhesivas. Así es el método para ganar en confort y reducir tu factura de calefacción.

Encontrar de dónde viene el aire

Elegir la junta adecuada

Colocación de las juntas de estanqueidad

  1. Limpia y desengrasa las superficies donde se pegará la junta
  2. Corta la junta a la longitud adecuada (mide cada lado)
  3. Pega empezando por la parte superior y después los laterales
  4. Presiona firmemente en toda la longitud
  5. Prueba el cierre: la puerta debe cerrarse sin forzar
Consejo: Una junta demasiado gruesa impide cerrar la puerta. Si la puerta ofrece resistencia, reduce el espesor o empuja el labio hacia el marco con la hoja de un destornillador después de la colocación.

El bajo de puerta

El paso bajo la puerta es una fuga importante. Un cepillo fijado bajo la puerta o una clapeta adhesiva bloquea el aire sin estorbar la apertura. Sobre un suelo irregular, prefiere el cepillo cuyos pelos se adaptan a la superficie.

Ajuste de las bisagras

Si una corriente de aire viene del propio marco, la puerta quizá esté mal posicionada. Las bisagras regulables permiten a menudo recentrar la puerta en su marco. Si no, vuelve a apretar o desplaza ligeramente las bisagras para pegar la puerta contra la junta.

Con estos gestos sencillos, tu puerta de entrada ya no dejará pasar el aire, el ruido ni la humedad, y tu vivienda será claramente más confortable desde el primer invierno.

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