Sellar una ventana: juntas, aislamiento y eliminación de las corrientes de aire
Las ventanas son, junto con el tejado, el primer punto de pérdida térmica de una vivienda. El frío se filtra por las juntas desgastadas, los intersticios de la hoja y el perímetro del marco. Antes de sustituir una ventana, que suele costar varios miles de euros, un simple sellado bien hecho basta casi siempre para eliminar las corrientes de aire y las pérdidas de calor. A continuación, te explicamos cómo detectar las fugas y elegir la junta adecuada para cada situación.
Detectar las fugas de aire
- Pasa una vela o una barrita de incienso encendida frente a los bordes de la ventana cerrada: la llama vacila
- Comprueba el juego entre la hoja y el marco: una hoja de papel debe quedar sujeta al cerrar la ventana
- Observa el estado de las juntas existentes: endurecidas, agrietadas o que ya no recuperan su forma
- Comprueba el espacio entre el marco y la pared, a menudo la causa olvidada de las fugas
- Prueba en los días fríos: una mano húmeda colocada en el perímetro revela la corriente de aire
La prueba de la hoja de papel es la más fiable: coloca la hoja entre la hoja de la ventana y el marco, cierra la ventana y tira suavemente. Si la hoja se desliza sin resistencia, la junta está desgastada o es demasiado fina. Repite la prueba en los cuatro lados y en las esquinas, ya que las fugas suelen concentrarse en el lado de las bisagras y en la parte inferior de la hoja.
Elegir la junta de ventana adecuada
- Junta adhesiva de espuma: económica, perfecta para un sellado temporal
- Junta de labio de EPDM o silicona: duradera y eficaz en las hojas que cierran bien
- Junta de cepillo: ideal para ventanas correderas y de abatimiento
- Masilla de silicona: para sellar el perímetro entre el marco y la pared
- Perfil de clipaje sin pegamento: el más fácil de sustituir en las ventanas de PVC
Colocar una junta adhesiva en la hoja
- Limpia y desengrasa la superficie de colocación con un desengrasante o alcohol
- Mide cada lado de la hoja y corta la junta a las longitudes correctas
- Retira el film protector y pega presionando de forma regular, sin estirar la junta
- Haz las esquinas cortando a 45° o dejando que la junta siga el perfil
- Cierra de nuevo la ventana y comprueba que la junta queda comprimida de forma homogénea
- Deja la ventana cerrada unas horas para que el pegamento se adhiera bien
Sellar entre el marco y la pared
- Raspa el sellado antiguo que se desmorona con la espátula o el cuchillo
- Aspira y quita el polvo del perímetro del marco
- Aplica masilla de silicona o acrílica en las grietas con una pistola
- Alisa con el dedo humedecido en agua jabonosa para un acabado limpio
- Deja secar 24 horas antes de pintar si usas masilla acrílica
La junta entre el marco y la pared se degrada más rápido de lo que se cree: la masilla se agrieta, el relleno antiguo se cae y pasa el aire. La masilla acrílica, más barata y pintable, es adecuada para el interior; la masilla de silicona sin ácido, que no ataca el PVC, es preferible en el exterior, donde debe resistir los rayos UV. Corta la boquilla en bisel y presiona de forma regular para lograr un cordón uniforme.
¿Cuándo sustituir una junta desgastada?
Una junta de ventana desgastada pierde su elasticidad y deja entrar el aire y el ruido. El signo más evidente: la hoja de papel se desliza fácilmente cuando la ventana está cerrada, o la junta se despega del perfil. Sustituir una junta de labio es sencillo: basta con tirar del perfil antiguo para arrancarlo y, después, encajar el nuevo presionando de forma regular, sin pegamento en la mayoría de los modelos de PVC. Una junta nueva cuesta unos pocos euros el metro, por un confort inmediato.
Sellar y ventilar: el equilibrio adecuado
Sellar no significa condenar toda la circulación de aire. Una vivienda demasiado estanca acumula humedad, que se condensa en los cristales y genera moho en las esquinas de las habitaciones. Conserva intactas las rejillas de ventilación y la VMC, y ventila diez minutos al día. El sellado busca eliminar las fugas parásitas, no sustituir la ventilación: es ese equilibrio el que garantiza un aire sano y un confort real.
Los errores que evitar
- Poner una junta adhesiva sobre una superficie grasa o polvorienta: se despega en pocas semanas
- Elegir una junta demasiado gruesa que fuerza el cierre de cremona y lo deforma
- Usar espuma expansiva para sellar: se hincha y deforma los marcos
- Olvidar los conductos de ventilación: sellar al 100 % provoca condensación
- Dejar la junta antigua bajo la nueva: mala adherencia y aspecto irregular
Sellar una ventana es uno de los trabajos de aislamiento más sencillos y rentables que existen. Juntas adhesivas en las hojas, silicona en el perímetro del marco y sustitución de los perfiles desgastados: en unas horas y por unos pocos euros, eliminas las corrientes de aire, reduces las pérdidas de calor y mejoras claramente el confort de tu vivienda, sin siquiera tocar el acristalamiento.