Ajustar bien el termostato de la calefacción: temperaturas y ahorros
El termostato de la calefacción es una de las palancas más sencillas para reducir la factura de energía, pero a menudo está mal ajustado: demasiado caliente en las estancias ocupadas, insuficientemente bajado por la noche, o instalado en un lugar que falsea la medición. Sin embargo, algunos ajustes bien pensados bastan para aunar confort y sobriedad. Estas son las temperaturas de referencia, las buenas prácticas y las trampas que hay que evitar para sacar el máximo partido a tu termostato, sea cableado, conectado o simplemente mecánico.
Las temperaturas recomendadas estancia por estancia
- Estancias de estar (salón, comedor): 19 °C, la temperatura de referencia recomendada
- Dormitorios: de 16 a 17 °C, una temperatura más fresca favorece además el sueño
- Cuarto de baño: de 21 a 22 °C solo durante el uso, si no mantenlo alrededor de 17 °C
- Cocina: 18 °C bastan, la cocción aporta ya calor
- Estancias desocupadas (pasillos, trasteros): 16 °C o modo antihielo en caso de ausencia prolongada
¿Cuánto se ahorra bajando la calefacción?
El orden de magnitud que citan a menudo los organismos de la energía es de unos 7 % de ahorro en la factura de calefacción por cada grado de temperatura bajado. Es una estimación media: la cifra real depende de la calidad del aislamiento, del tamaño de la vivienda y del tipo de calefacción. Pasar de 21 °C a 19 °C en las estancias de estar puede por tanto representar un ahorro del orden de 10 a 15 % en la parte de calefacción, sin sentir pérdida de confort una vez pasada la fase de adaptación. Atención no obstante: estos órdenes de magnitud suponen temperaturas razonables, no estancias heladas que empujarían a usar una calefacción de apoyo muy consumidora.
Programar las bajadas de temperatura
Un buen ajuste no se limita a una consigna fija: alterna períodos de confort y períodos eco. Por la noche, se aconseja generalmente una bajada a 16-17 °C durante 8 horas. Durante el día, si la vivienda está vacía más de unas horas, programa una bajada a 16-17 °C en período eco. Con un termostato programable, la calefacción se pone en marcha automáticamente 30 a 60 minutos antes de tu despertar o tu regreso, según la inercia del edificio. Para ausencias de varios días, opta por el modo antihielo (unos 8 °C): volver a una casa a 8 °C es soportable, y la subida es más rápida que después de un corte total que también ha dejado enfriar los muros.
Los buenos ajustes en un termostato conectado
- Activa la detección de presencia o de movimiento si tu modelo dispone de ella: evita calentar en vacío
- Usa la función de optimización (learning) que recuerda el tiempo de subida de temperatura de la vivienda
- Regula la consigna estancia por estancia si tienes válvulas termostáticas como complemento
- Comprueba que la sonda no esté influenciada por un radiador, una ventana o una fuente de calor
- Piensa en programar escenarios de fin de semana si tus horarios de presencia cambian al final de la semana
Termostato y humedad: encontrar el equilibrio adecuado
Una casa mal ventilada acumula humedad, lo que da una sensación de frío que empuja a subir la calefacción. Ventila cada estancia de 5 a 10 minutos al día, incluso en invierno, para renovar el aire sin dejar enfriar los muros. En el cuarto de baño, activa la VMC y seca la estancia después de la ducha. Una temperatura percibida confortable también depende de la humedad: entre 45 y 60 % de humedad relativa, uno se siente bien a 19 °C, mientras que con aire demasiado seco o demasiado húmedo, la misma temperatura parece desagradable.
Los errores que hay que evitar
- Colocar el termostato cerca de una ventana, de un radiador o de la televisión: la medición se falsea
- Cortar totalmente la calefacción en caso de ausencia invernal: riesgo de congelación de las tuberías
- Subir bruscamente la consigna para calentar más rápido: la caldera no va más rápido, solo consume más
- Regular el termostato a 23 °C esperando secar más rápido una vivienda húmeda
- Ignorar las válvulas termostáticas: complementan útilmente al termostato principal en las estancias poco ocupadas
Ajustar bien el termostato de la calefacción se resume finalmente a tres gestos: elegir temperaturas adaptadas a cada estancia, programar bajadas por la noche y en caso de ausencia, y procurar que la sonda mida correctamente la temperatura de la estancia. Estos ajustes, sumados a una buena ventilación y a un aislamiento cuidado, se traducen en ahorros reales en la factura, sin degradar el confort. Si tu termostato es antiguo o poco práctico, su sustitución por un modelo programable sigue siendo una de las inversiones más rentables de la vivienda.