Colocar moqueta: preparación del suelo, capa base y colocación tensada

Colocar moqueta es una operación que exige método pero que sigue estando al alcance de cualquier aficionado paciente. La clave de una colocación lograda reside en la preparación del suelo, la elección de una buena capa base y el uso del tensor adecuado. En esta guía te explicamos cómo colocar moqueta de la A a la Z: diagnóstico del soporte, replanteo de los paños, colocación tensada sobre las cintas de fijación y acabado de las uniones para un suelo limpio, sin pliegues ni ampollas.

Preparar el suelo antes de colocar la moqueta

El soporte debe estar limpio, seco, plano y estable. Sobre un suelo de hormigón, rellena las grietas con masilla de reparación y trata los ascensos de humedad con una imprimación. Sobre un parqué, comprueba que ninguna tabla esté móvil y atornilla las que se muevan. Un suelo con agujeros de más de 3 mm debe nivelarse con un mortero autonivelante antes de la colocación. Por último, aspira cuidadosamente: el más mínimo grano se siente bajo la moqueta y provoca abultamientos visibles.

El material indispensable

Colocación de la capa base y replanteo de los paños

Desenrolla la capa base en el sentido de la estancia, sin solapamiento, y fija los paños entre sí con cinta. Sobre hormigón, añade una barrera de vapor. Después, replantea la moqueta: hay que partir siempre de una pared de referencia bien recta y colocar el primer paño en el eje de la estancia, dejando sobresalir 5 a 8 cm en cada pared. Los paños se colocan todos en el mismo sentido, teniendo en cuenta el sentido del pelo: pasa la mano sobre la moqueta, el pelo debe «ir» en el sentido del paso natural de la estancia.

Consejo: Antes de cualquier corte, deja que la moqueta se asiente 24 horas en la estancia, desenrollada del revés (pelo contra el suelo). La moqueta tiene «memoria»: dejándola relajarse, evitas los pliegues que aparecen después de la colocación en las estancias con calefacción.

Fijar las cintas de fijación

Las cintas de fijación con púas se colocan a 5 mm de las paredes, con la púa hacia la moqueta, a lo largo de todas las paredes y de los pilares. Clávalas o atorníllalas según el soporte, uniéndolas por sus extremos. En las puertas y los pasos, hace falta una cinta de remate: es la que recibe la moqueta para una unión limpia en el umbral. Comprueba que todas las púas estén bien levantadas hacia el interior de la estancia: una púa caída rasga la moqueta en la colocación.

Colocar la moqueta y tensarla

  1. Desenrolla el primer paño por toda la estancia haciéndolo sobresalir de 5 a 8 cm en las paredes.
  2. Engancha la moqueta en las púas de una pared con la palma o una llana, sin cortarla todavía.
  3. Tensa el paño hacia la pared opuesta con el tensor de rodilla, empujando con pequeños golpes sucesivos de 5 a 10 cm.
  4. Marca el ángulo con lápiz presionando en la esquina y después corta a lo largo de la pared con el cúter dejando 5 mm de juego.
  5. Pliega la moqueta en el ángulo y cuélgala en las púas de la cinta de fijación.
  6. Repite la operación paño a paño y después corta el excedente ayudándote de la regla y de un cúter nuevo.
Consejo: El tensor de rodilla es la herramienta clave de la colocación tensada: estira la moqueta unos pocos milímetros para pegarla sin pliegue. Si no tienes uno, alquílalo (media jornada basta) en lugar de tirar a mano: una moqueta tensada a mano siempre se suelta al cabo de unos meses.

Unir los paños y terminar los ángulos

Para una unión invisible entre dos paños, superpón 2 cm, corta los dos grosores a la vez con el cúter contra una regla y después retira los recortes. Los dos paños encajan entonces perfectamente. Pega una cinta termoadhesiva bajo la junta y pasa el cautín a 120 °C a lo largo de la unión. Para los ángulos de las paredes, haz una incisión en V desde el borde de la moqueta hasta el punto del ángulo, pliega, tensa y corta: el resultado es limpio sin pliegue.

Los errores que hay que evitar

Colocar moqueta está al alcance de un aficionado motivado, siempre que la preparación sea seria y el tensor se utilice correctamente. Prepara el suelo, replantea tus paños, deja que la moqueta se asiente y después tensa con pequeños golpes sucesivos: obtienes un suelo liso, cálido y confortable. Para una gran estancia o una escalera, lo ideal sigue siendo recurrir a un colocador profesional: el material y el saber hacer marcan la diferencia en los cortes complejos.

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