Limpiar tus canalones: cuándo y cómo hacerlo eficazmente
Los canalones desempeñan un papel esencial en la protección de tu casa: recogen el agua de lluvia del tejado y la conducen hacia las bajantes, lejos de los cimientos. Si se atascan, el agua desborda, se infiltra bajo las tejas, resbala por las paredes y puede incluso dañar los cimientos. Una limpieza regular, dos veces al año, basta en general para evitar estos inconvenientes.
¿Cuándo limpiar tus canalones?
La regla más habitual es limpiar los canalones al menos dos veces al año: en otoño después de la caída de las hojas, y en primavera después de los periodos de viento y polen. Si vives cerca de árboles de hoja caduca, puede ser necesario un paso suplementario al final de la temporada de lluvias. Un indicio sencillo: en cuanto el agua desborda del borde del canalón en caso de lluvia, o cuando crecen plantas en el canalón, es hora de intervenir.
Adaptar la frecuencia a tu entorno
La frecuencia ideal depende sobre todo de tu entorno. Una casa rodeada de árboles grandes, sobre todo de frondosos que pierden sus hojas en otoño, exigirá un paso más frecuente que una casa aislada en un barrio sin vegetación. En las regiones ventosas o de fuertes lluvias, las hojas también se acumulan más rápido. Si compruebas regularmente la presencia de restos en el canalón antes de la fecha prevista, no esperes: unos minutos de prevención valen más que una infiltración. Un protector de canalón sigue siendo la solución más eficaz para espaciar las intervenciones.
El material necesario
- Guantes de jardinería gruesos: las hojas descompuestas pueden contener restos cortantes e insectos.
- Una pequeña pala de canalón o una paleta, y un cubo colgado del borde del canalón para recuperar los restos.
- Una manguera de riego para aclarar y comprobar el escurrido.
- Una escalera estable con estabilizador, o un andamio si la casa es alta.
- Para las fachadas de difícil acceso: una escoba telescópica o un kit de limpieza de canalones desde el suelo, vendido en general entre 20 y 60 €.
- En opción: un protector de canalón de rejilla (cuenta con unos euros por metro) para limitar la entrada de hojas.
Las etapas de la limpieza
- Coloca la escalera en un suelo estable y plano, nunca en una pendiente ni en terreno blando, y trabaja idealmente acompañado.
- Retira los restos grandes a mano o con la pala, empezando por la parte baja de la pendiente del canalón y subiendo.
- Desatasca las bajantes: si el agua estanca, desenrosca el codo inferior de la bajante para retirar el tapón de hojas.
- Aclara el canalón con la manguera de riego partiendo del punto alto: el agua debe escurrir libremente hacia la bajante.
- Comprueba las fijaciones: los ganchos y las uniones no deben estar aflojados ni oxidados.
- Controla la pendiente: como regla general, el canalón debe tener una ligera pendiente (unos milímetros por metro) hacia la bajante para que el agua escurra sin estancarse.
Los errores que hay que evitar
- Subirse al borde del canalón o apoyarse en él: puede ceder bajo tu peso y provocar una caída grave.
- Limpiar bajo la lluvia o cuando el canalón está helado: las superficies se vuelven resbaladizas y peligrosas.
- Empujar los restos hacia la bajante esperando que pasen: forman un tapón a menudo imposible de retirar después.
- Olvidar las limahoyas y las esquinas, que son las zonas donde los restos se acumulan más rápido.
- Llenar el canalón de agua con la manguera sin comprobar que el agua sale bien por la bajante en la base de la pared.
¿Canalón muy alto o de difícil acceso?
Para una casa de una planta o más, o si no estás cómodo en una escalera, existen varias soluciones: las escobas telescópicas para canalones permiten trabajar desde el suelo por unas decenas de euros, y las empresas de limpieza ofrecen este servicio con andamio o cesta elevadora. No dudes en pedir un presupuesto: a menudo es más seguro y más rápido que correr un riesgo inútil.
El caso particular del invierno
En invierno, un canalón lleno de hojas húmedas se convierte en el punto de partida de tapones de hielo: el agua de lluvia o de nieve que se derrite se acumula, se hiela y puede hacer desbordar el agua bajo las tejas, o pesar sobre los ganchos. Si vives en una región fría, haz una última limpieza antes de las primeras heladas y comprueba después el escurrido tras cada gran deshielo. No intentes nunca romper el hielo en el interior del canalón con una herramienta metálica: arriesgas perforar o deformar el perfil, y el hielo puede ser más duro de lo previsto. Espera a que suba la temperatura, o despeja simplemente la entrada de las bajantes.
Una limpieza regular y metódica de tus canalones es uno de los gestos de mantenimiento más rentables de la casa: dos pasos al año, un material sencillo y una hora de trabajo bastan para preservar tus paredes, tus cimientos y tu tejado. Piensa en ello antes de las grandes lluvias, y tu canalón desempeñará su papel sin desbordes durante años.