Tratar la humedad de las paredes interiores: la guía completa
Una pared interior que se humedece se reconoce enseguida: manchas, pintura que se ampolla, juntas que se despegan, un olor característico y, en los casos graves, moho negro. Si no se trata, la humedad degrada los revoques, debilita los muros y puede provocar problemas de salud. La clave está en identificar el origen antes de actuar, porque el tratamiento depende de la causa.
Identificar el origen de la humedad
Toda humedad tiene un origen: infiltración, capilaridad o condensación. Una infiltración viene del exterior: lluvia, grieta en el revoco, teja rota, fuga de una bajante. La capilaridad aparece en la base de los muros: el agua del suelo sube por la porosidad del material. La condensación se forma en las superficies frías de las habitaciones húmedas (cuarto de baño, cocina) cuando el aire está demasiado cargado de vapor.
- Infiltración: mancha localizada, a menudo en el techo o bajo una ventana, que crece tras la lluvia
- Capilaridad: franja húmeda en la base del muro, salitre blanco, revoco que se descompone
- Condensación: superficie fría y húmeda, sobre todo en cuarto de baño, cocina y en los rincones mal ventilados
- Fuga: mancha progresiva que no depende del tiempo, a menudo acompañada de un aumento de la factura de agua
Tratar la condensación: el caso más frecuente
En la mayoría de las viviendas, la humedad interior es una condensación causada por la producción de vapor (duchas, cocina, secado de ropa) y una ventilación insuficiente. La solución pasa primero por ventilar: abre las ventanas 10 minutos al día, instala un extractor en el cuarto de baño y evita secar la ropa dentro. Un deshumidificador ayuda durante los períodos más cargados. Trata después las superficies afectadas: limpia el moho con una solución de agua y lejía o vinagre blanco, deja secar, aplica un tratamiento anti-moho y vuelve a pintar con una pintura adaptada.
Tratar la capilaridad
Cuando la humedad sube por los muros desde el suelo, la solución durable pasa por un tratamiento hidrófugo o, en los casos graves, por un drenaje y una barrera de impermeabilización. Para una intervención de primera etapa, puedes raspar el revoco salitroso, aplicar un producto de saneamiento y después revocar con un mortero de regeneración que deja respirar el muro. Si la subida es importante y persistente, consulta a un profesional: la inyección de resina o la electrólisis son técnicas de saneamiento duradero.
Reparar las infiltraciones
Para una infiltración, el tratamiento de la pared es la última etapa: hay que eliminar primero la causa. Comprueba el tejado, los canalones y las bajantes, las juntas de la carpintería exterior y el estado de los revoques. Sella las grietas con un producto adecuado, repara las tejas y limpia los canalones. Solo cuando el agua ya no entra, puedes secar el muro y aplicar un tratamiento anti-moho antes de reparar la pared.
Los errores que hay que evitar
- Pintar sobre un muro húmedo o con moho sin tratar: la humedad reaparece bajo la pintura
- Encerrar la humedad con una pintura impermeable: el muro ya no respira
- Ignorar la causa para tratar solo el síntoma: la humedad vuelve sistemáticamente
- Aplicar un tratamiento anti-moho sin haber ventilado y secado la habitación
- Cubrir el salitre con una capa de yeso: el salitre reaparece y degrada el revoco
Tratar la humedad de una pared interior exige ante todo un buen diagnóstico. Condensación, capilaridad e infiltración no se tratan de la misma manera: ventilar y deshumidificar, sanear un muro en contacto con el suelo o reparar el tejado. Identificando el origen y actuando en consecuencia, eliminas la humedad durablemente y proteges tanto tu vivienda como tu salud.