Reducir el consumo de agua a diario: gestos y equipos
El consumo de agua de un hogar se sitúa de media en torno a 150 litros por persona y por día. Multiplicado por cuatro ocupantes y a lo largo de un año, representa un volumen considerable que se refleja directamente en la factura, sin contar la energía necesaria para calentarla. La buena noticia: los mayores puntos de consumo se reducen fácilmente con algunos equipos poco costosos y hábitos sencillos. Así se reduce el consumo de agua a diario, de varias decenas de litros por día, sin perder en confort.
Los grandes puntos de consumo
- La ducha: del orden de 60 a 80 litros para una ducha de 5 minutos con un cabezal clásico
- El baño: unos 150 a 200 litros en cada uso, es decir, el equivalente a tres duchas
- La cisterna: de 6 a 9 litros por descarga según la antigüedad del inodoro
- La lavadora y el lavavajillas: de 40 a 60 litros por ciclo en los más antiguos, mucho menos en los modelos recientes
- Los grifos: lavado de manos, cepillado de dientes y cocina representan varias decenas de litros al día
Reducir el consumo en la ducha
La ducha es el primer punto de consumo en la mayoría de los hogares. Reducirla dos minutos puede suponer un ahorro del orden de 20 a 30 litros por ducha, es decir, varios miles de litros al año para una persona. La instalación de un cabezal de ducha económico, que mezcla agua y aire para mantener un caudal agradable de unos 6 a 8 litros por minuto en lugar de 10 a 12, conserva el confort a la vez que reduce el volumen utilizado. Cerrar el agua durante el enjabonado y limitar el tiempo bajo el agua son los dos gestos más eficaces, y no cuestan nada.
Los equipos ahorradores de agua
- Los aireadores que se colocan en los grifos: unos pocos euros la pieza, reducen el caudal de 30 a 50 % sin pérdida de presión percibida
- Los cabezales de ducha económicos: de 10 a 25 €, permiten mantener un chorro cómodo dividiendo el caudal
- Las cisternas de doble descarga (3/6 litros o 2/4 litros según los modelos): la descarga pequeña basta para la orina
- Las juntas y los flexibles en buen estado: una junta desgastada hace gotear un grifo en continuo, varios metros cúbicos al año
- Los economizadores de cisterna o las botellas en el depósito: un truco temporal cuando la cisterna no se puede regular
Cazar las fugas: el despilfarro invisible
Una fuga, incluso mínima, representa un despilfarro continuo. Un grifo que gotea puede dejar escapar varios metros cúbicos de agua al año, y una cisterna que gotea silenciosamente en el depósito despilfarra todavía más. Para comprobar la estanqueidad de tu instalación, una prueba sencilla: cierra todos los grifos y aparatos, anota la lectura del contador, y vuelve dos horas después. Si el contador se ha movido cuando nadie ha usado agua, una fuga es segura. La mayoría de las veces, una junta de grifo o una válvula de cisterna basta para detenerlo todo, por un coste de unos pocos euros y una hora de trabajo.
Modificar los hábitos a diario
- Usa la lavadora y el lavavajillas solo llenos, y opta por los programas eco
- Cierra el grifo durante el cepillado de dientes y el enjabonado de manos
- Prefiere la ducha al baño, y llena una jarra o un cubo para recuperar el agua fría de arranque
- No tires de la cisterna para apagar una colilla: tírala a la basura
- Recupera el agua de lluvia para el riego del jardín o el lavado del coche, si tu instalación lo permite
Los errores que hay que evitar
- Creer que hay que renovar sí o sí la fontanería para ahorrar: los gestos y los pequeños equipos suelen bastar
- Dejar un hilo de agua «para la frescura» en el grifo en verano: decenas de litros se van cada día
- Regular el termo de agua caliente demasiado caliente para «compensar»: el mezclador hace el resto
- Ignorar las fugas de la cisterna: silenciosas pero muy costosas a lo largo del año
- Regar el jardín con agua potable en las horas más calurosas, cuando la evaporación es máxima
Reducir el consumo de agua depende de una combinación de equipos sencillos, como los aireadores y los cabezales económicos, y de hábitos diarios que no requieren ningún esfuerzo especial. Los ahorros potenciales varían según los hogares, pero una reducción de 20 a 30 % del consumo de agua caliente es realista acumulando estos gestos. Además de la factura del agua, cada litro de agua caliente ahorrado reduce el consumo de energía de calentamiento del agua, y por tanto la factura global de la vivienda: un círculo virtuoso que puedes activar desde hoy.