Conectar el sifón de un lavabo: pasos y trucos de estanqueidad

El sifón del lavabo cumple una doble función: evacua el agua a la vez que forma un cierre hidráulico que bloquea las subidas de olores. Mal colocado, gotea en cada conexión, o deja pasar los olores a través de una junta reseca. Conectar el sifón de un lavabo es una operación de fontanería accesible para todos, a condición de respetar el orden de montaje y de no apretar nunca una conexión sin junta.

Los elementos del sifón y el material

Elegir el sifón adecuado

Existen dos grandes familias: el sifón de tubo clásico y el sifón de botella, más compacto y más fácil de limpiar, muy extendido bajo los lavabos. El diámetro de evacuación estándar es de 32 mm, frente a 40 mm para el fregadero. Comprueba la distancia entre el centro del desagüe y la conexión de evacuación de la pared: los sifones de botella se adaptan por desplazamiento, pero una separación importante impone un sifón de tubo regulable.

Los sifones se fijan de dos maneras: los modelos de clip se ensamblan sin herramienta y se desmontan con un gesto para la limpieza, mientras que los modelos de rosca (tuercas ciegas) ofrecen una mejor estanqueidad a largo plazo pero requieren una llave. Comprueba también el material: el polipropileno resiste mejor la cal y los productos de limpieza que el PVC simple. Por último, mide la altura bajo el lavabo: un sifón de botella exige al menos 15 cm de despeje bajo el desagüe para dejar pasar la copa de limpieza.

Colocar el desagüe del lavabo

  1. Limpia el contorno del orificio del lavabo y retira la junta antigua.
  2. Enhebra la junta de goma bajo la rejilla, lado cerámica.
  3. Coloca la rejilla en el orificio y mantenla con una mano.
  4. Atornilla la tuerca del desagüe bajo el lavabo, sin forzar para no agrietar la cerámica.
  5. Limpia el excedente de sellador de silicona si el modelo lo exige.

Montar y conectar el sifón

  1. Introduce el tubo de bajada en la tuerca del desagüe y bloquéalo con la mano.
  2. Enclava la copa comprobando que las juntas cónicas estén bien en su sitio.
  3. Conecta el tubo de evacuación al tubo de la pared o al tubo de 32 mm del muro.
  4. Sujeta el tubo con la mano y aprieta la conexión en medias vueltas sucesivas.
  5. Alinea el conjunto comprobando que la copa siga accesible para la limpieza.
Consejo: Las juntas cónicas de las conexiones de plástico nunca deben apretarse con llave: la mano, y después media vuelta de llave ajustable, bastan. Un apriete excesivo deforma el cono y crea una fuga en lugar de impedirla.

Probar la estanqueidad y comprobar el caudal

Vuelve a abrir el grifo de agua fría y después el de agua caliente, y deja correr un minuto. Coloca una hoja de papel absorbente bajo cada conexión y comprueba la ausencia de rezumamiento después de unos minutos. Llena después completamente el lavabo y vacíalo de golpe: esta prueba revela las fugas que un simple hilo de agua no muestra. Por último, comprueba que el agua fluye sin gorgoteos, señal de un buen cierre hidráulico.

Sustituir un sifón existente

Si un sifón gotea en continuo o deja pasar los olores a pesar de unas juntas nuevas, la sustitución completa suele ser más rápida que la reparación. Desatornilla las tuercas del desagüe y de la evacuación, desenclava la copa y retira el conjunto. Limpia previamente el fondo del mueble bajo el lavabo y el orificio de evacuación de la pared, y después monta el sifón nuevo en el orden presentado más arriba. Conserva las bridas y los espaciadores originales: algunas configuraciones requieren una conexión intermedia para compensar una diferencia de altura entre el desagüe y la evacuación mural.

Los errores que hay que evitar

Consejo: Para facilitar los futuros desmontajes, engrasa ligeramente las juntas cónicas con jabón o vaselina antes del apriete. Evitarás que se peguen al plástico y se desgarren en la próxima apertura del sifón para la limpieza.

Mantener el sifón para evitar los malos olores

Una vez conectado, el sifón requiere un mantenimiento mínimo. Una vez al mes, vierte un litro de agua caliente en el lavabo para reconstituir el cierre hidráulico, esa reserva de agua que bloquea las subidas de olores y se evapora si la habitación permanece desocupada varios días. Si los olores persisten a pesar del cierre hidráulico, desmonta la copa, límpiala con vinagre blanco, y comprueba que el tubo de evacuación no tenga una pendiente invertida, lo que impediría que el agua se mantuviera.

Conectar el sifón de un lavabo lleva unos veinte minutos y se resume a algunos gestos sencillos: colocar el desagüe con su junta, montar el sifón en el orden correcto, apretar cada conexión con tacto. La prueba de estanqueidad a plena carga es el último paso, y el más importante. En caso de fuga persistente, desmonta la conexión afectada, sustituye la junta cónica y vuelve a montar sin precipitarse: la causa casi siempre es una junta mal colocada.

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