Instalar una alcachofa de ducha: la guía completa paso a paso

Sustituir una alcachofa de ducha es sin duda la manipulación más sencilla de toda la fontanería, pero también donde se ven más fugas mal ajustadas. Una alcachofa incrustada de cal reparte el agua en chorros irregulares y suele enmascarar un caudal insuficiente. Tanto si instalas una alcachofa económica como un modelo de lluvia, unas pocas precauciones bastan para un resultado perfecto: elegir la rosca adecuada, colocar las juntas y comprobar la estanqueidad.

Elegir la alcachofa de ducha adecuada

Antes de comprar, comprueba tres puntos: la rosca de tu flexible (1/2 pulgada en la casi totalidad de los casos), el diámetro de la alcachofa que quieres sustituir y la presión de tu instalación. Una alcachofa de lluvia de 20 cm de diámetro exige una presión mínima para seguir siendo confortable: si tu ducha está alimentada por un pequeño calentador o por una presión baja, prefiere un modelo de diámetro más reducido. Las alcachofas equipadas con varios modos (chorro de masaje, lluvia, niebla) se incrustan más de cal, pero las boquillas de silicona se limpian simplemente frotándolas con el dedo bajo el agua.

El material necesario

Retirar la alcachofa antigua

  1. Cierra el agua del mezclador y deja correr unos segundos para purgar.
  2. Sujeta la alcachofa con una mano y desenrosca la alcachofa con la otra, en sentido antihorario.
  3. Si la rosca está agarrotada, enrolla un paño alrededor y usa los alicates de presión.
  4. Inspecciona la junta de la alcachofa antigua: si está aplastada, es la causa de las fugas.
  5. Recupera el agua residual en el cubo.
Consejo: No tires la junta de la alcachofa antigua: si el modelo nuevo no trae ninguna, esta pequeña junta tórica evitará todas las fugas. Comprueba siempre su presencia en el embalaje antes de empezar el montaje.

Instalar la alcachofa nueva

  1. Coloca la junta de estanqueidad en el anillo de la alcachofa, si no viene integrada.
  2. Atornilla la alcachofa a mano girando en sentido horario, sin forzar.
  3. Aprieta un cuarto de vuelta más con los alicates, protegidos por un paño.
  4. Comprueba la orientación: el cabezal debe apuntar a la zona de ducha, no a la pared.
  5. Abre el mezclador y prueba las posiciones de ducha y de chorro para comprobar la estanqueidad.

Mantener tu alcachofa para que siga siendo eficaz

Una alcachofa se incrusta de cal desde los primeros meses en una región de agua dura. Sumérgela una noche en vinagre blanco diluido una vez al mes para disolver la cal, y frota las boquillas de silicona para liberar los chorros obstruidos. Una alcachofa de ducha bien mantenida conserva su caudal nominal durante años; si sale en chorro corto e irregular a pesar de la desincrustación, es hora de sustituirla.

Para una desincrustación completa, vierte dos volúmenes de vinagre blanco por un volumen de agua en una bolsa de plástico, fija la bolsa alrededor de la alcachofa con una goma dejándola sumergida y déjala actuar toda la noche. Por la mañana, retira la bolsa y deja correr el agua caliente unos segundos para evacuar los residuos. Este método evita desmontar la alcachofa cada vez y preserva el acabado cromado, que el ácido puro atacaría a la larga.

Los errores que hay que evitar

El ahorro de agua de una buena elección

Una alcachofa económica equipada con un regulador de caudal consume de media 6 a 8 litros por minuto en lugar de 12 a 15 de un modelo clásico. En una familia de cuatro personas, el ahorro puede superar los 20 000 litros al año, es decir varias decenas de euros en la factura. Algunos modelos certificados muestran su consumo directamente en el embalaje: compáralo antes de la compra. Ojo, sin embargo, con las alcachofas ultraahorradoras, que pueden hacer la ducha poco agradable si tu presión de llegada ya es baja; elige entonces un modelo de caudal regulable.

Instalar o sustituir una alcachofa de ducha lleva menos de diez minutos y solo requiere unos alicates y una junta bien colocada. La rosca adecuada, un apriete razonable y una junta nueva bastan para una estanqueidad perfecta. Si aprovechas la ocasión para elegir un modelo antical o económico, ganas a la vez en confort y en factura de agua.

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