Reducir la factura de calefacción con calefacción inteligente
La calefacción representa de media los dos tercios del consumo energético de una vivienda y, a menudo, más de la mitad de la factura. Calentar al ralentí todo el día, como hacen muchos, derrocha muchísima energía. La calefacción inteligente adapta la temperatura a tu presencia, estancia por estancia, y se detiene cuando duermes o te ausentas. Esta guía muestra cómo instalar termostatos conectados por zonas, programar tus radiadores y ahorrar de un 10 a un 15 % en tu factura.
Entender la calefacción por zonas
Calentar toda la casa a la misma temperatura es un derroche: el salón no tiene las mismas necesidades que los dormitorios o las estancias vacías. La solución consiste en crear zonas, cada una pilotada por un termostato o una cabeza termostática, que calienta a la temperatura deseada solo cuando la estancia está ocupada. Se distinguen los termostatos conectados para radiadores eléctricos, que cortan la resistencia, y las cabezas termostáticas conectadas que se enroscan en los radiadores de agua para regular el caudal de agua caliente.
- Corta el suministro del radiador en el cuadro eléctrico y comprueba la ausencia de tensión con un comprobador.
- Sustituye el termostato antiguo del radiador eléctrico por el termostato conectado siguiendo el esquema de conexión (conductores de 1,5 mm²).
- Para los radiadores de agua, desenrosca la cabeza termostática antigua y enrosca la cabeza conectada en su lugar, respetando la indexación.
- Descarga la aplicación del fabricante, crea tu cuenta y conecta cada termostato mediante el Wi-Fi, comprobando el alcance dentro de la casa.
- Configura las zonas, las temperaturas y los rangos horarios, y prueba después la subida de temperatura de cada estancia.
Programar para ahorrar sin perder confort
La programación es el corazón de la calefacción inteligente. Ajusta el modo confort a 19 °C en las estancias de estar durante el día, a 17 °C en los dormitorios, y el modo eco de 16 a 17 °C por la noche y durante las ausencias. Bajar la temperatura 1 °C representa unos 7 % de ahorro en la factura de calefacción. Los termostatos conectados también aprenden tus costumbres y se controlan a distancia, lo que evita calentar todo el día para una casa vacía.
Evitar la calefacción al ralentí
Contra una idea extendida, no es más económico dejar la calefacción al mínimo de forma permanente que apagarla en las estancias desocupadas. Una vivienda se calienta en 30 minutos a 2 horas según su inercia: apaga por completo la calefacción de las estancias vacías y durante las ausencias prolongadas, manteniendo el modo antihielo a 12 °C para proteger las tuberías.
Precauciones y errores que evitar
- Comprar aparatos de marcas incompatibles que no se comunican entre sí: comprueba la compatibilidad y la continuidad del ecosistema.
- Olvidar purgar los radiadores antes de instalar cabezas conectadas: el aire impide que el calor circule y falsea el control.
- Colocar un termostato cerca de una fuente de calor, de una ventana o de una corriente de aire que falsea las mediciones.
- Confundir el modo eco y el modo antihielo: el antihielo (12 °C) solo debe usarse en ausencias prolongadas.
- Elegir un termostato sin detección de apertura de ventana: el calor se escaparía sin que el sistema reaccione.
Pasar a la calefacción inteligente es una de las inversiones más rentables de la casa: unos pocos cientos de euros de material pueden amortizarse en dos o tres inviernos. Los ahorros vienen de la programación por zonas y de la detención de la calefacción al ralentí, no de una temperatura sacrificada. Instala tus termostatos, programa tus franjas horarias y deja que el sistema trabaje por ti.